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Chistes con nombres

Chistes con nombres
Los nombres también puede ser motivo de un buen chiste.

Chistes con nombres

  • – Hola, ¿está Agustín?
    – No, la verdad es que estoy incomodín
  • – Mamá, mamá, en la escuela me echan queso amarillo en la cabeza
    – Cállate Nacho y ¡deja de llorar ya!
  • – ¿Como habéis llamado al niño?
    – Elengendro
    – Será Alejandro…
    – Es que tu no lo has visto…
  • Dos vámpiros que se acaban de conocer:
    – ¿Cómo te llamas?
    – Vampi.
    – ¿Vampi qué?
    – Vampi Rito. ¿Y tú?
    – Otto.
    – ¿Otto qué?
    – Otto Vampirito.
  • – Soy Celíaca
    – Encantado, yo Antoniaco
  • En un pub irlandés:
    – ¿Cómo te llamas?
    – Silver O’Sullivan.
    -¿En qué quedamos?
  • En lepe…
    – Oiga, ¿conoce a José Fernández López?.
    – Pues así en frio, no caigo, ¿quizás si me dijera el apodo?.
    – Le llaman el Puntillita.
    – Pero coño si soy yo
  • Un señor llama a una casa y le contesta una señora:
    -¿Llegó ya Julio?
    -No, disculpe, aquí todavía estamos en mayo.
  • Dios estaba creando el mundo y le estaba poniendo el nombre a los animales:
    -Tú te llamarás gallina
    -Tú te llamarás caballo
    -Tú te llamarás burro-
    Y siguió poniéndoles sus nombres y después el burro pregunta:
    -¿Cómo me llamaba yo?
    Y dios contesta:
    -Burro
    Después de 3 minutos más, el burro pregunta:
    -¿Cómo me llamaba yo?
    -Burro
    Y así cinco veces más le vuelve a preguntar:
    -¿Cómo me llamaba yo?
    Él le responde:
    -Burro idiota
    Y el burro dice:
    -Yo ya me estaba aprendiendo el nombre y usted ahora me dice el apellido!
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  • – ¿Cómo te llamas?
    – Jara.
    – ¡Qué nombre más bonito!
    – ¿A que ji?
  • Esta una niña de 6 años y su madre en el comedor viendo la tele. Entonces la hija le pregunta:
    -Mama, ¿porque mi prima se llama Rosa?
    -Porque a tu tia le encantan las flores.
    Al rato la niña le dice a la madre:
    -Y mama, ¿a ti que es lo que mas te encanta?
    -Anda Penelope no preguntes esas cosas.
  • Una señora va a sacar el pasaporte. El funcionario de turno le pregunta:
    -¿Cuantos hijos tiene, señora?
    -Diez.
    -¿Cómo se llaman?
    -Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, y Bernardo.
    – ¿Todos se llaman Bernardo?
    – ¿Y cómo le hace para llamarlos cuando, por ejemplo, están jugando todos afuera?
    -Muy simple, grito Bernardo y todos entran.
    -¿Y si quiere que vayan a comer?
    -Igual. Grito Bernardo y todos se sientan a comer.
    -Pero si usted quiere hablar con uno en particular, ¿cómo le hace?
    -¡Ah! En ese caso, lo llamo por su apellido.