Saltar al contenido

Chistes cristianos

Chistes cristianos
Chistes cristianos
La risa es un privilegio humano. Según los expertos, la risa tiene múltiples beneficios para la salud: es un remedio infalible contra la depresión y la angustia.

Chistes cristianos

En una autopista muy transitada, un policía se dirige a un sacerdote para ponerle una multa, después de que, según el radar, su vehículo iba a 160 km/h (100 mph).
En cuanto el agente empezó a escribir, el sacerdote le dijo
– “Bienaventurados los misericordiosos, porque obtendrán misericordia”.
Sin inmutarse, el agente le entregó la multa y le dijo a su vez
– ¡Vete y no peques más!


Un paisano, después de vivir mucho tiempo en Estados Unidos, decidió visitar a sus padres en su rancho de México. Al llegar al pueblo, descubrió que todos eran cristianos. Al día siguiente, montó en su burro para dar un paseo. Su padre le aconsejó que caminara diciendo “Gloria a Dios” y que se detuviera diciendo “Aleluya”. Así que montó en el burro, diciendo “Gloria a Dios” todo el camino. Cuando menos se acordó, el burro iba con fuerza, directo al barranco. Asustado, no recordaba cómo detenerlo, y cuando llegó al borde dijo: “Aleluya”, y se detuvo. Asustado, el hombre dijo: “¡Uf! Eso estuvo cerca… ¡Gloria a Dios!” y el burro echó a correr…


José está en el centro de la ciudad dando vueltas y vueltas en un intento desesperado de aparcar su coche. Da vueltas, espera, va un poco más lejos, espera, vuelve a dar vueltas…
Nada…
Desesperado, mira al cielo y dice: “Señor, si me encuentras una plaza de aparcamiento en cinco minutos, prometo rezar más a menudo, ayunar 4 días a la semana, asistir a todos los servicios que se celebran en la iglesia, asistir a las campañas y dar el diezmo y las ofrendas, dar mis primicias”.
Entonces, milagrosamente, queda libre un asiento justo delante de su coche.
José, emocionado, mira al cielo y dice
– Señor, mira, mejor no te molestes, acabo de encontrar un buen sitio.
Ah, ¡las suegras!

Te Recomendamos:   Chistes de tontos

Una familia viaja a Israel de vacaciones; durante el viaje, la madre muere. Ante tal situación, la hija propone enterrar a su madre en Israel, porque su madre era muy creyente y cree que le gustaría ser enterrada en tierra santa.
El marido dice: – no, de ninguna manera, tu madre se va a España.
La hija insiste: – pero a ella le encantaría.
Y así discuten durante una hora, hasta que la hija pregunta: – ¿Pero por qué te empeñas en que la enterremos en España?
Y el marido le dice: – Porque aquí en Israel enterraron a Cristo, y a los tres días resucitó. Y yo no quiero arriesgarme con tu madre, mejor la enterramos en España, donde ni siquiera un cristiano resucitaría allí.


Una niña le contaba a su maestra lo de las ballenas. La
maestra dijo que era físicamente imposible que una ballena se tragara a un ser humano
tragarse a un ser humano porque aunque era un mamífero muy grande su garganta era muy pequeña…. su garganta era muy pequeña…
La niña afirmó que Jonás había sido tragado por una ballena.
por una ballena. Irritado, el profesor repitió que una ballena no podía tragarse a un ser humano.
no podía tragarse a un ser humano; era físicamente imposible.


La niña dijo: “Cuando llegue al cielo, le preguntaré a Jonás”.
La maestra preguntó: “¿Y si Jonás fuera al infierno?
La niña respondió: “Entonces pregúntale a él.


Había una señora que tenía mucha fe y amaba mucho a Dios. Se paraba en el porche de su casa y lo alababa. Tenía una vecina que la odiaba y decía:
– “¡Dios no existe!”.
La señora empezó a pasar por malos momentos y le pidió a Dios que la ayudara. Salió a su porche y gritó: “Alabado sea el Señor. Dios mío, necesito comida. Estoy pasando por un mal momento. Por favor, Señor, envíame algo de comer”.
A la mañana siguiente, la señora salió de nuevo a su porche y miró una bolsa con mucha comida y gritó de alegría, dando gracias al Señor. De repente, la vecina saltó de un árbol y dijo: “¡Ah! Te dije que no había ningún Señor. Yo compré esa comida, Dios no fue”. La señora empezó a saltar y a aplaudir y dijo: – “¡Gloria a Dios! No sólo Dios me envió la comida, sino que hizo que el diablo pagara por ella”.

Te Recomendamos:   Chistes madrid