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Chistes de cama

Chistes de cama
Chistes de cama que queremos compartir contigo.

Chistes de cama

– Bueno, la posición favorita de mi esposa en la cama es la posición del pez.
– ¿La del pez? Esa no la conozco.
– Sí, la conoces, hombre… Se da la vuelta, ¡y nada!


Le dice una anciana a otra:
– Con los años, mi marido se ha vuelto feroz en la cama.
– ¿Te hace el amor como un salvaje?
– No, se mea en las sábanas para marcar su territorio.


Una pareja estaba durmiendo, de repente la mujer oye un ruido en la entrada, se levanta asustada diciéndole a su pareja:
-Levántate que ha llegado mi marido.
El hombre se levanta apresuradamente, cuando consigue ponerse los pantalones se lanza por la ventana intentando escapar, a los cinco minutos vuelve a la habitación donde estaba la mujer y le dice: -Ha llegado mi marido.
cinco minutos después vuelve a la habitación donde estaba la mujer y le dice:
-¡Idiota, si tu marido soy yo!


En una noche lluviosa un vendedor ambulante detiene su coche en la pequeña posada local. Pide una habitación y el dueño le responde de mala gana:
– Habitación sí hay, pero la cama está sin hacer.
– Bueno, responde el viajero, no importa; puedo hacerla yo mismo.
– Ah, muy bien”, dice el posadero. Aquí están las tablas y aquí están el martillo, la sierra y los clavos.


El marido, con mucho cuidado, se mete en la cama y susurra dulce y apasionadamente al oído de su mujer:
– Me he quedado sin calzoncillos….
Y la esposa responde:
– Mañana te lavaré unos.

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– ¿En qué se diferencian las mujeres de las niñas? …..
– A las chicas te las llevas a la cama y les cuentas un cuento, y a las mujeres les cuentas un cuento y luego las llevas a la cama.


Una mujer está con su amante en la cama, cuando de repente suena el teléfono, la mujer contesta y dice:
– Sí, está bien. No te preocupes. Está bien, adiós.
El amante le pregunta quién era, y la mujer responde:
– Era mi marido, dice que llegará tarde porque va a cenar contigo.


Una noche, una pareja de ancianos estaba acostada en su cama.
El marido se estaba quedando dormido, pero su mujer se sentía romántica y quería charlar.
Ella le dijo: “Cuando me enamorabas, me cogías de la mano…”.
.. De mala gana, el marido se dio la vuelta, le cogió la mano durante unos segundos y luego intentó dormirse de nuevo.
Ella volvió a decir: “Entonces me besabas…”.
Algo molesto, él se dio la vuelta de nuevo y le dio un ligero beso en la mejilla y se volvió a dormir.
Después de treinta segundos, ella dijo: “Entonces me estabas mordiendo en el cuello…”.
Molesto, el marido tiró la ropa de cama y se levantó.
“¿Adónde vas ahora?”, le preguntó ella.
“Joder, a sacarme los dientes… !!!!”