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Chistes de cazadores

Chistes de cazadores
Chistes de cazadores
Chistes de cazadores para hacer bromas.

Chistes de cazadores

  • Dos cazadores se encuentran persiguiendo una presa a través del bosque cuando uno de ellos cae al suelo. El hombre parece estar sin aliento y tiene los ojos vidriosos. Su compañero agarra el teléfono, llama al número de emergencia y dice jadeando:
    – ¡Mi amigo está muerto! ¿Qué puedo hacer?
    La operadora le dice:
    – Cálmate, puedo ayudarte. Primero vamos a asegurarnos de que realmente está muerto.
    Se crea un silencio y luego se escucha un disparo. Cuando vuelve al teléfono, el amigo dice:
    – Bien, ¿y ahora qué?
  • ¿Cuál es la diferencia entre casarse y cazar?
    – Caza: es cuando la gente mata animales.
    – Casarse: es cuando la gente se mata entre sí.
  • Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro cómo fue su viaje por África y el safari de gorilas.
    – Bien, bien, muy bien
    Adelante, cuéntame los detalles.
    – Bueno, antes que nada debes equiparte: compra un rifle muy poderoso y de alta precisión, contrata a los porteadores y naturalmente consíguete un buen perro gorila.
    – Cuando llegas al coto de caza te subes a un árbol, los porteadores mueven los árboles donde están los gorilas; cuando cae, el perro gorila se lanza ferozmente sobre él y muerde las líneas de cataplasma. El gorila se retuerce de dolor, y los porteadores aprovechan este momento para lanzarle una red y…, ya está cazado.
    – El amigo, que sigue la historia, le pregunta: Y entonces… ¿Por qué quieres el poderoso rifle de alta precisión?
    Bueno, a veces los porteadores se equivocan y mueven tu árbol, te caes y no tienes más remedio que matar al perro.
  • Un par de amigos cazadores están en el bosque listos para practicar su deporte favorito cuando, de repente, uno de ellos cae al suelo, con los ojos en blanco y aparentemente sin aliento. El otro cazador saca rápidamente su teléfono móvil y llama a los servicios de emergencia:
    -Oye, mi amigo está muerto, mi amigo está muerto, ¿qué puedo hacer? -pregunta desesperadamente.
    La operadora telefónica, con voz tranquila, le responde:
    -Cálmese. Estoy aquí para ayudarle. Y lo primero que tienes que hacer es asegurarte de que tu amigo está realmente muerto.
    Hay silencio en la línea y después de un rato se escucha un disparo. El cazador vuelve al teléfono:
    -Bueno, eso está arreglado. -¿Ahora qué?
  • Son dos hombres que están cazando patos en vano. Se esconden entre los
    hierbas y empiezan a esperar…
    Como la espera es un poco aburrida, uno de ellos saca una
    botella de ginebra de su bolsillo y le dice a su amigo:
    – Oye, ¿quieres un trago?
    – No, gracias, no quiero.
    – Bueno, tú te lo pierdes… glub, glub…
    Pasa una hora y no ven ni un solo pato, así que el tipo de la ginebra
    le dice a su amigo otra vez:
    – Oye, ¿estás seguro de que no quieres un trago para calentarte?
    – No, de verdad, quiero estar sereno para poder apuntar mejor.
    – Bueno, apunta, apunta… glub, glub…
    Entonces, siguen así todo el día; cuando está oscureciendo, de repente aparece un pato, e inmediatamente el que está sereno empieza a disparar fallando todos los tiros. El de la ginebra, que ya tiene una merluza de campeonato, intenta coger su rifle pero se cae de
    entre sus manos tres veces y apunta con un pulso errático sin saber dónde mirar, pero cuando el pato ya está muy lejos dispara una vez y lo mata al instante. El sobrio cazador lo mira con asombro y dice:
    – Oye, ¿cómo lo has hecho?
    – Faaaacil…. a-punteado al centro de la baaaaandaaada…
  • Dos amigos van de caza en el bosque. En el camino uno de ellos cae al suelo y permanece inmóvil, con los ojos abiertos como si estuviera muerto y no da señales de vida.
    Entonces el otro (que no era muy agudo) llama al servicio de emergencia desde su móvil y dice
    – ¡Ayuda! ¡Mi amigo parece estar muerto, no se mueve!
    – Cálmese señor, primero debe asegurarse de que está realmente muerto.
    Luego el hombre deja su celular en el suelo, toma su escopeta, le apunta y dispara.
    – Hola, sí, ahora estoy seguro de que está muerto. ¿Qué hago ahora?
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