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Chistes de palomas

Chistes de palomas
Chistes de palomas para compartir.

Chistes de palomas

Dos amigos se encuentran:
– Sabes, hoy he comprado una paloma que cuesta diez mil euros.
– ¿Mensajero?
– No, no, no estoy exagerando


Una tortuguita comienza a subir dolorosa y lentamente a un árbol. Tras varias horas de esfuerzo, cuando llega a la cima, se lanza al vacío y se da un feroz golpe contra el suelo.
Un feroz golpe en el suelo.
Al cabo de un rato, la misma tortuguita vuelve a hacer el esfuerzo y poco a poco, trepando como puede, vuelve a llegar casi a la cima, se tira y se da otro golpe.
Una vez más, testaruda, hace otro tremendo esfuerzo y después de mucho tiempo y muchos jadeos, llega a la cima del árbol cuando resbala, vuelve a caer, sacude sus patitas y
Vuelve a caer, sacude sus patitas y vuelve a caer al suelo con un gran golpe.
En el mismo árbol, al final de una rama, había una pareja de palomas que la miraban con lástima, entonces la paloma hembra le dijo al palomo macho
– Oye, querida, ¿no crees que ya es hora de decirle a la tortuguita que es adoptada?


Un amigo le dice a otro:
-¿Cuál es la lapa voladora? LAPA loma …


Un marinero y un pirata se encuentran en un bar y empiezan a contarse sus aventuras en los mares. El marinero se fija en que el pirata tiene una pata de palo, un garfio en la mano y un parche en el ojo y le pregunta al pirata:
– ¿Y cómo has acabado con esa pata de palo?
El pirata responde:
– Estábamos en medio de una tormenta y una ola me tiró al mar, caí entre un montón de tiburones. Mientras mis amigos me sacaban a flote, un tiburón me mordió la pierna.
– Vaya”, respondió el marinero. – ¿Y qué te pasó en la mano, por qué tienes ese gancho?
-Bueno, …. estábamos abordando un barco enemigo y mientras luchábamos con nuestras espadas contra los otros marineros, un enemigo me cortó la mano”.
– ¡Increíble! – dijo el marinero, “¿Y qué le pasó a tu ojo?”.
– Pasaba una paloma y me cayó excremento en el ojo.
– ¿Perdiste el ojo por los excrementos de una paloma?
– Bueno… era mi primer día con el garfio…

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Dos leperos, amigos de la infancia, que no se habían visto en mucho tiempo, se encuentran.
– ¿Cómo estás, Juan? ¿A qué te dedicas ahora?
– Bueno, tengo una granja con 10.000 palomas.
– ¿Mensajeros? pregunta su amigo.
– A lo que Juan responde. No, no estoy exagerando nada.