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Chistes de payasos

Chistes de payasos
Chistes de payasos
Los payasos son la representación más clásica de la ambivalencia del humor. Por un lado son los profesionales de la comedia más tradicional, pero a veces bajo ese maquillaje y apariencia extravagante mantienen una personalidad triste y una vida difícil. Además, son amados y odiados por igual, ya que son las figuras favoritas para caracterizar a los personajes malvados en las películas de terror como Pennywise. Por eso la figura del payaso representa tanta discordia, ya que hace que la gente ría, llore o se asuste por igual. Por esta vez exploraremos el lado amigable, inocente e irreverente de los payasos, expresado en una selección de los mejores chistes.

Chistes de payasos

  • Un payaso le dice a otro:
    – Pues fue muy triste descubrir que para ella solo fui una noche de diversión…
  • Entra un borracho a su casa todo manchado con lápiz labial por todos lados hecho un desastre, y la mujer le pregunta:
    – ¿Pero qué te pasó?.
    Y el borracho le responde:
    – ¡No me vas a creer, me peleé con un payaso!.
  • Un payaso le pide un aumento de sueldo a su jefe y este le contesta:
    – ¡Qué grande, veinte años trabajando juntos, y esta es la primera vez que me haces reír!
  • Entra un payaso en un hospital y grita:
    – ¿Cómo están ustedeeeeees?”
    Un paciente lo mira y dice:
    – Pues controlándome para no darte una hostia…
  • Un hombre se queda mirando a un payaso y este le dice:
    – ¿Y tú qué miras?, ¿acaso tengo cara de payaso?
  • Dos amigos:
    – Las mujeres desean una pareja que les haga reír y que además las proteja.
    – ¿Algo así como un payaso ninja?
  • – Mamá, mamá… ¡quiero ser payaso!
    – ¿A que te doy una bofetada?
    – Eso, eso… ¡y un tartazo!
  • – Papá, ¿me llevas al circo?
    – Sí, hombre el que quiera ver al payaso que venga él.
  • ¿Cuál es el colmo de un payaso?
    – Tirarse pedos de colores.
  • Dos que se encuentran:
    -Oye, ¿y tú a qué te dedicas?
    – Soy payaso.
    – ¡Anda, pues hazme reír!
    – Sí claro, ¿y tú a qué te dedicas?
    – Yo soy político.
    – Anda, pues haz… bueno, ¡mejor no hagas nada!
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