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Chistes de pingüinos

Chistes de pingüinos
Chistes de pingüinos
Estos fantásticos animales son muy divertidos y simpáticos. Por eso te traemos los mejores chistes de pingüinos.

Chistes de pingüinos

¿Por qué en el Polo Sur los pingüinos no tienen amigos?
Porque no saben romper el hielo.


¿Cuál es el colmo del pingüino?
Tener alas y no poder volar.


¿Cuál es la bebida favorita de los pingüinos?
¡El granizado de nieve!


¿Qué le dice un pingüino a otro?
«¡Vámonos de fiesta, que el esmoquin ya lo llevamos puesto!»


Un pingüino le dice a otro: «Qué fresca está la mañana». Y el otro le responde: «¡Pues claro, es de hoy!»


Un pingüino le dice a otro:
– ¿Cómo se escribe nariz en inglés?
– No sé.

– ¡Correcto!


¿Cuánto es un pingüino menos un pingüino?
Ningüino.


¿Con qué bebida se emborrachan los pingüinos?
Con Licor del Polo.


– Cariño, ¿en esta ciudad hay pingüinos?
– Cómo va a haber pingüinos si estamos a 35 grados.

– Ups, entonces acabo de atropellar a una monja.


¿Qué es negro y blanco y negro y blanco y negro?
¡Un pingüino rodando colina abajo!


¿Cuál es el colmo de un pingüino?
Que le saquen una foto en blanco y negro


Un pingüino entra en un bar y le pregunta al camarero:
– Perdone, ¿por casualidad ha visto usted a mi hermano?
– No sé, ¿cómo es?


¿Qué le dice un pingüino a una pingüina?
«¡Como tú ningüina!»


En el Polo Sur vivía una pareja de pingüinos que no podía tener un bebé. Por ello, papá pingüino decidió hacer un viaje a Estados Unidos para buscar un bebé allí.
Tras un largo viaje, llegó a Alaska, que tiene un clima frío. Lamentablemente, allí no encontró ninguna cría que llevarse a casa. No quiso rendirse y se fue a Miami. Allí tampoco encontró ninguna cría de pingüino. Así que tuvo que conformarse con un huevo de gallina.
De vuelta al Polo Sur, al llegar a casa, le dio el huevo a su mujer diciéndole que pronto serían padres de un polluelo.
La pingüina dijo que no le importaba lo que saliera del huevo. Lo cuidaría y lo querría como si fuera su propio hijo. Así que se sentó sobre el huevo para incubarlo.
Tras unos días de incubación, el huevo eclosionó y el polluelo salió. Miró a su alrededor y dijo
– ¡Po-Po…!
Entonces su madre le contestó cariñosamente:
-No, hijito, nosotros decimos: ¡Po-Po…!
Y el pollito volvió a decir:
¡Po-po, por favor, enciende el calentador!

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