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Chistes guarros

Chistes guarros
Chistes guarros
En España, cualquier tema es candidato a ser convertido en una broma. Ya sea sobre política, cuñados, suegras o el mítico Jaimito, y el repertorio de chistes sucios (y no tan sucios) no deja de crecer.

Chistes guarros

  • BROMA DE TRES CHINOS HABLANDO EN LA CALLE

Tres chinos van por la calle y se dicen unos a otros:
-Vivo con Melcedes y ella me dio una canción.
-Vivo con Lestituta y ella me dio un lestaulant.
Y el tercero dice:
-Vivo con el mono.
-¿Y qué te dio ella?
-La casa está llena de melaza.

  • BROMA DE UN CATALÁN CAGANDO

Un catalán que lleva más de 2 horas trabajando (cagando por las – multas) y cuando termina de limpiarse el culo y antes de tirar de la cisterna deja caer 5 duros en el mojo de mierda. El catalán empieza a pensar:
– Joder 5 duro, es que 5 duro son 5 duro, pero es que me voy a manchar la mano por 5 duro, pero es que ….
Así que 15 minutos, y bien al final coge el individuo y lanza encima de la mierda 20 duros más, y razona de esta manera:
– NO POR 5 DÓLARES, SINO POR 25 DÓLARES ….! …y lo tomó.

  • BROMA DE UN ANDALUZ QUE QUERÍA CASARSE CON UNA CATALANA

Un andaluz quería casarse con una catalana. Fue a la casa de su familia para pedir la mano de su padre catalán. En la cena, explica:

– Somos catalanes y tenemos una forma peculiar de hacer las cosas. Si quieres casarte con mi hija, tendrás que pasar una prueba. Coge esta manzana y vuelve mañana.

El niño se fue con su manzana. Al día siguiente, el padre de la niña le pregunta:

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– ¿Qué hiciste con la manzana?
– Bueno, me dio hambre, así que me la comí.
– ¡MUY MAL! Los catalanes pelamos la manzana y hacemos un delicioso vino con la cáscara, luego la cortamos en dos, nos comemos la mitad y compartimos el resto con la familia. Luego vendemos las semillas en el mercado y, si nos sobra alguna, la plantamos en nuestra masía.

¿Te das cuenta? No desperdiciamos nada. Así es como somos. Bueno, ya que pareces un buen tipo, te daré otra oportunidad. Toma este chorizo y vuelve mañana.

El andaluz se sorprendió mucho, pero como le gustaba mucho la chica, volvió al día siguiente…

– Bueno noi, ¿qué hiciste con el chorizo?
– Verá señor, con el cordoncito que lo ató, me hice unos cordones para los zapatos; con el trozo de metal que tenía en la punta, hice una medallita para su hija; luego lo corté, me comí un buen trozo y me guardé el resto para los macarrones.
– MOLT BE! Veo que has aprendido a ser un buen catalán.
Y qué hiciste con el forro de chorizo?
– ¡Ah, eso fue lo mejor! Lo limpié con mucho cuidado, hice un preservativo, beneficié a tu hijo y, para que veas que no tiro nada… Aquí te traigo la leche para que te tomes un capuchino!